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Acate

En el valle del Dirillo, situada en una meseta, encontramos la ciudad de Acate (34 km. desde Ragusa; 7640 habitantes). Es el ayuntamiento más occidental de la provincia, en el centro de un territorio en su mayoría llano, cultivado con viñas, olivos y agrios, que hacen posible su mayor bienestar.

Acate se presenta recogida alrededor de la plaza central (Plaza Libertad), donde se encuentran los monumentos más importantes: la Catedral y el Castillo.

Una buena vuelta por las calles de la ciudad, permite admirar la regular distribución urbanística en calles ortogonales, conservada casi intacta, pero también disfrutar de la tranquilidad que aún se respira.

A 13 km., aproximadamente, de Acate nace el pueblo marítimo de Macconi, que lleva este nombre por las características dunas arenosas, típicas de la costa, que va desde Scoglitti hasta la desembocadura del río Acate o Dirillo.

Acate hunde las raices de su historia en la época prehistórica, como demuestran muchos hallazgos arqueológicos, que se han encontrado en diferentes zonas del territorio.

Muchos son hallazgos encontrados en otras zonas que confirman la presencia, en el territorio, de Sículos, Romanos, Bizantinos, Moros, con los cuales aparece por primera vez un nuevo casal: Odogrillo.

Los primeros documentos que hablan de Odogrillo se remontan al 1278, cuando Carlo De Angió, para conducir la empresa de Soria, en España, pidió a Odogrillo una comisión. Odogrillo pasó entonces a la poderosa familia de los Chiaramonte y llega a formar parte del Condado de Modica. Despúes de este período no hay más noticias de Odogrillo y su decadencia puede explicarse con el hecho de que, el centro no teniendo una numerosa población y estando rodeado por un campo pantanoso y malsano, se iba despoblando poco a poco.

Con la desapareción de Odogrillo,en el valle del Addario, llega a ser más importante el casal del Biscari, un modesto pueblecito, quizá de origen griego,que duró hasta el siglo XV, cuando, bajo los Castillo, empieza a ser más parecido a un centro habitado de una cierta importancia.

En 1938, por iniciativa de Carlo Adderio, un estudioso local, el nombre de la ciudad cambió de Biscari a Acate. El motivo de este cambio fue no tanto por el hecho que aquí desembarcó Acate, fiel amigo de Enea, (noticia que no tiene alguna fuente histórica), sino porque los Romanos llamaban al actual río Dirillo Achates, debido a que en las orillas de su curso superior se encontraban las piedras de ágata, una roca silícea opalina.

La economía de Acate está basada principalmente en la agricultura; la parte de la playa está explotada por el cultivo en invernaderos para la producción de primicias.

Gran importancia ha tenido, en los últimos años, el cultivo de viñas con la bodega “Valle del Acate” de la familia Iacono.

Hay que visitar la Catedral, el Castillo, ambos en la plaza central, y la Iglesia de S.Vicente junto a éste último. La Catedral, reconstruida después de los terremotos del 1693 y 1846 presenta sólo algunos restos del edificio original, entre los cuales están los arcos de la bóveda del coro, parte del ábside y el transepto.

En la cumbre del monte, el Castillo de los príncipes de Biscari, construido en 1494, pero reconstruido en 1700, se presenta en estado de parcial abandono: recordamos también la robusta cárcel con doble rejillas.

La Iglesia de S.Vicente, en tres naves y rica de estuques, conserva las reliquias de S.Vicente, patrono de la ciudad, y un órgano de exquisita factura.

Unido al Santo está el “palio”, manifestación que se tiene en las calles de Acate.