Modica
Modica (20 km. desde Ragusa y 50.000 habitantes) es una de las más pintorescas ciudades de la provincia y de toda Sicilia.
Está situada en la zona meridional de los montes Ibleos y está dividida en dos originales áreas: Modica Alta, las cuyas construcciones casi escalan las rocas del monte, y Modica Bassa (Baja), abajo en el valle, donde un tiempo corrían dos ríos, Ianni Mauro y Pozzo dei Pruni, luego cubiertos a causa de los numerosos aluviones, donde está ahora situada la avenida Umberto, calle principal y centro histórico de la ciudad.
El aspecto es en prevalencia tardo-barroco, que se remonta casi completamente a después del terremoto (1963).
Modica se ha extendido luego en otras áreas: Modica Sorda, Monserrato, Idria…
Pocos son los testimonios de la “precedente ciudad”: la portalada gótica de la Iglesia del Carmine; las ruinas de la Iglesia de S.María del Jesús, que se remontan al décimosexto siglo; la Capilla del Sacramento, del décimoquinto siglo, la iglesia “rupestre” de S.Niccoló Inferior, del siglo doce, hallada recientemente. Su interno conserva notables decoraciones que se remontan a los siglos entre el 700 y el 1500.
Lo que hace que esta ciudad sea tan única y encantadora es, en primer lugar, el aspecto barroco, cuya urbanización y casco histórico abundan; además la presencia de pintorescos senderos y callejuelas, llenos de viejas tiendas, casumbras o ricos edificios.
“Modica. Ciudad noble, opulenta y populosa, cabeza del antiguo y amplísimo Condado”. La descripción del ochocientos, pertenece a un histórico y eclesiástico Vito Amato, y elegantemente encierra en sí la importancia económica, política y cultural de una ciudad, cuyas raices parecen hundirse en tiempos y circunstancias remotas y no bien claras.
Se tiene así noticia de una “Motyca” habitada por los Sículos aproximadamente en el siglo octavo a.C., en la época de las colonias griegas en Sicilia; el histórico Carrafa (décimoséptimo siglo) narró de monedas encontradas en el territorio modicano, en las cuales se leía en lettras griegas la palabra “Motayon”. Son estas sólo algunas de las denominaciones de la ciudad a lo largo de los siglos, siguen:”Motica, Motuca, Mohac,…”
Rastros más claros se tienen de una dominación de Roma, a quien Modica, siendo ciudad decumana, verteba un décimo de las cosechas propias, y de una dominación árabe, que en 845 conquistó el castillo de “Mudiqah”.
Una ocupación cierta fue aquella de los Normandos en el siglo undécimo, que rechazaron los Moros, y además introducieron el culto de S.Jorge, al cual Ruggero de Hautetville, comandante de los Normandos, fue fielmente devoto.
El título de Condado se remonta, aunque por un período no muy largo, propio al dominio Normando, cuando Gualtieri, valiente capitán de Ruggero, fue designado Conde de Modica.
Pero es sobre todo bajo el dominio de los Aragoneses de España (XIII-XVII siglo), después de aquello de los Angioinos de Francia, que Modica, como Condado, conoció sus fastos mayores, representando, con los Condes Mosca y sobre todo Chiaramonte y Cabrera, aquella parte de importantísimo poder local, típico del feudalismo, que, por autoridad, riqueza y magnificencia, no tenía nada que envidiar a lo del mismo Rey, que sólo indirectamente controlaba el territorio.
Un “Reino en el Reino”, así ha sido llamado el fenómeno de organizaciones territoriales como el Condado de Modica que, aunque formalmente creadas por el Rey, constituyeron un poder efectivo y un eventual, esencial, apoyo económico y político para todas formas de poder central.
Recordamos a tal propósito las esenciales palabras de un diploma concedido a Bernardo Cabrera en 1392 de parte del Rey de Sicilia Martino:”como yo en mi Reino, tu en tu Condado”.
Sucesivamente el Condado perdió por lo menos en parte su importancia, con los Condes Henriquez y Alvarez (XVIII siglo) y Fitz-Stuart (XVIII y principio XIX), cuando el título de Conde tenía un sentido ya esencialmente formal y había perdido todos sus viejos privilegios.
Siete siglos de efectiva duración, casi por entero bajo la sombra o la mano española, que ha dejado una fuerte huella en nuestro dialecto, en la tradición gastronómica, en los monumentos y en el arte barroca que en España trae sus raices.
Una buena señal, por supuesto, ellos lo tuvieron en el caracter y en la personalidad de la gente local, que juntos a las señales dejadas por otros invasores y al esencial estrato “nativo”, crean la identidad, última, del siciliano.
Numerosas son las representaciones de la ciudad:
· Modica, “ciudad de las cien iglesias”, según el cálculo del histórico F.L.Belgiorno, que incluye también las ruinas y los restos del territorio.
· Modica, ciudad de Salvatore Quasimodo, escritor y premio Nobel a la literatura en 1959, y Tommaso Campailla, científico y filósofo del ‘700.
· Ciudad del famoso puente, entre los más altos de Europa, dominando la entera ciudad, y que une la vieja y la nueva Modica.
· Ciudad del Castillo, del cual quedan una torre del siglo décimoctavo y un , más reciente, reloj. Ambos simbolizan la ciudad.
· Luego la “ciudad de las dos ciudades”, Modica Alta y Modica Bassa.
· La ciudad de los deliciosos dulces y platos típicos, y de los espléndidos paisajes colorados del mar y del campo.
· Ciudad del barroco y del Condado, testimonian el esplendor y la importancia histórica de la ciudad, en épocas pasadas, cuando era entre las más bonitas y potentes de Sicilia.
· En fin ciudad de los desastres: naturales, como los terremotos del 1613 y del 1963, y los aluviones del 1833 y del 1902; humanos, como respectosamente (a las verdaderas catástrofes)juzgables es la colocación de ciertos edificios arquitectónicamente en contraste con el contexto histórico y artístico de la ciudad.
Son éstas todas representaciones, algo limitadas y fragmentarias de una ciudad histórica, cuyos elementos y actividades representativas han cambiado naturalmente, con el pasar de los años, junto a toda la sociedad.
No obstante ésto y no obstante los miles problemas, sobre todo económicos, que la ciudad actualmente enfrenta, una especie de revaloración y apreciamento de su importante pasado parece hoy en día ser indicada, a través de una serie de actividades promocionales y de investimento turístico, principalmente referido al período del Condado.
La economía de Modica es prevalentemente agrícola, caracterizada por las importantes producciones de olivas, algarrobas, trigo y casi todos los tipos de cereales. El apoyo más importante, en tal sentido, se deve al ganado,sobre todo el bovino, cuya raza modicana está altamente apreciada, sea por la notable resistencia a las inconveniencias climáticas, sea por la excelente calidad de su carne y leche.
Esta actividad está notablemente apoyada, por un lado por la presencia en el territorio de un gran número de industrias que trabajan o comercializan los productos, por otro lado por constantes iniciativas promocionales,como las famosas ferias, los festivales e incluso durante importantes fiestas religiosas.
Otras actividades industriales conexas a la elaboración de los productos agrícolos están notablemente desarrolladas: molinos, almazaras, industrias que elaboran chocolate, el café (aquí tostado y mixtado) y la algarroba, están largamente distribuidas en todo el territorio, y no raramente, exportan en Italia, Europa y en otros continentes.
Estas actividades industriales son fondamentales sea por el aspecto productivo, que aunque limitadamente, por el ocupacional. El último decenio, en particular, ha visto crecer considerablemente actividades comerciales de pequeñas y medias dimensiones, sobre todo gracias al desarrollo de una próspera zona comercial, que une toda clase de aciendas y negozios: téxtil, eléctrico, electrónico, importantes casas automobilísticas, vestidos…
En fin va recordado el acrecimiento en el último período de varias estructuras deportivas e industrias hoteleras. El turismo, así como el comercio, ha obtenido recientemente, un desarrollo interesante, a través de la revalorización de los importantes sitos históricos, artísticos y turísticos generalmente de la provincia, y a la ya mencionada potenciación de las estructuras receptivas, hasta ayer, y aún en parte, un verdadero obstáculo para una total explotación del sector.
Modica es una de las más pintorescas ciudades de la provincia y de toda Sicilia.
Está situada en la zona meridional de los montes Ibleos y está dividida en dos originales áreas: Modica Alta, las cuyas construcciones casi escalan las rocas del monte, y Modica Bassa, abajo en el valle, donde un tiempo corrían dos ríos, Ianni Mauro y Pozzo dei Pruni, luego cubiertos a causa de los numerosos aluviones, donde está ahora situada la avenida Umberto, calle principal y centro histórico de la ciudad.
El aspecto es en prevalencia tardo-barroco, que se remonta casi completamente a después del terremoto (1963).
Modica se ha extendido luego en otras áreas: Modica Sorda, Monserrato, Idria…
Pocos son los testimonios de la “precedente ciudad”: la portalada gótica de la Iglesia del Carmine; las ruinas de la Iglesia de S.María del Jesús, que se remontan al décimosexto siglo; la Capilla del Sacramento, del décimoquinto siglo, la iglesia “rupestre” de S.Niccoló Inferior, del siglo doce, hallada recientemente. Su interno conserva notables decoraciones que se remontan a los siglos entre el 700 y el 1500.
Lo que hace que esta ciudad sea tan única y encantadora es, en primer lugar, el aspecto barroco, cuya urbanización y casco histórico abundan; además la presencia de pintorescos senderos y callejuelas, llenos de viejas tiendas, casumbras o ricos edificios.
La Iglesia de S.Jorge es un monumental ejemplo del arte barroca siciliana. Su origen está, en parte, obscura. La original estructura, según lo que afirma el histórico Carrafa, se remonta al Alto Medievo, y fue después destruida por los Árabes, durante un ataque, en 845.
Ruggero el Normando ordenó la reconstrucción al principio del siglo doce. Otras dos reconstrucciones sucederon después de los terremotos del 1613 y del 1963. Éste último, particularmente devastante, tocó la entera parte sureste de Sicilia, comúnmente denominada “Val de Noto”.
La reconstrucción, sontuosa y magistral como nunca antes, fue dada al célebre arquitecto siracusano Rosario Gagliardi, ya autor del S.Jorge de Ragusa.
La iglesia, reabierta con cerimonia solemne en 1738, es a “cinco navas” y es rica de ornamentos artísticos, estuques y cuadros preciosos, como los “acontecimientos del Evangelio y de la vida de S.Jorge”, realizado por Girolamo Aliprandi en 1513, conocido como el “Raffaello” de Sicilia.
La “meridiana pavimental” y el “tesoro” de la iglesia son particularmente dignos de nota. Éste último incluye, entre las otras notables piezas, la “Santa Arca”, una obra de arte revestida de plata, que contiene las reliquias del Santo. Además, a render aún más magnífica la iglesia, es una escalinata de 250 escalones, realizada en 1818 por voluntad del Gesuita Francesco di Mauro, que, casi desde la Avenida, atraversando las dos subyacentes calles, introduce la espléndida fachada.
La iglesia del Carmine, cerca de la Plaza Corrado Rizzone, fue un convento de carmelitanos. Sea la iglesia que el convento son del ‘500, cuando el orden religioso llegó por primera vez en Sicilia.
La iglesia padeció los daños del terremoto del 1693 y mantiene, de la estructura original la, ya mencionada, espléndida portalada y un sontuoso “Rosetón” abierto. El interior, a una “nava” presenta altares en ambos lados, uno de los cuales contiene la célebre “Anunciación”, preciosísimo grupo de escultura del siglo décimosexto, de Antonio Gagini.
El altar central, en fin, está notablemente esculpido en madera con estuques en relieve.
La iglesia de S.María de Bethelemhem, en Modica Bassa, a lo largo de la Avenida y a poca distancia de la Plaza Príncipe de Piemonte, es una construcción que se remonta al 400, aunque mantiene de la estructura original, la sóla portalada de la nave derecha. Presenta internamente tres naves y la bóveda que está preciosamente historiada.
En fondo a la nave de la derecha, está la capilla del Sacramento, en una estructura llana y cubierta por una cúpula de base ortogonal, con penachos arabescos en estilo gótico enriquecido de elementos de origen árabe, normanda y catalana. La iglesia hóspeda las tumbas de la noble familia de los condes Cabrera. La nave de la izquierda acoge un bellísimo belén de arcilla, realizado por el Padre Benedetto Papale, en 1882.
En la avenida está situada la iglesia de S.Pedro, patrono de Modica Bassa, del 1300, después reconstruida a causa del célebre terremoto. Está introducida por un elegante escalinata embellecida de estatuas de los doce apóstoles a los lados.
El interno, basilical es a tres navas, muestra catorce columnas soportantes capiteles corintios. La nave central está decorada con escenas del Antiguo Testamento, mientras que la de la derecha hóspeda dos importantes “grupos”:”la Virgen de Trapani”, atribuida a Giovanni Pisano, y el polícromo “S.Pedro y el paralítico”, de Paolo Civiletti, en 1893.
El convento, del ochocientos, de los “Mercedari” es hoy en día una elegante construcción que acoge internamente dos museos: el museo cívico, que recoge testimonios arqueológicos que se remontan a los períodos paleolítico y cristiano, e importantes cuadros del siglo décimoctavo y décimonono; el museo Ibleo de las “artes y tradicciones populares”, que conserva una rica herencia de instrumentos y utensilios de la antiguas tiendas artesanas, aquí enteramente reconstruidas, y que representa un documento real de la vida y de las actividades del pasado.
La iglesia de S.María de las Gracias está anexa al convento y su construcción fue debida al hallazgo de una tableta de pizarra, en 1615, que refigura al imagen de María y el Niño Jesús. La tableta está preciosamente guardada en el altar central de la iglesia.
La parte superior de la ciudad, Modica Alta, muestra al mismo modo numerosas y bonitas iglesias y edificios, como el de Tommasi- Rossi, notable por la grande portalada trabajada en piedra y , al piso superior, espléndidos balconajes de hierro batido, sostenido de terrazas con másquaras típicas barrocas.
Una calle rica de curvas, también ésta característica de Modica Alta, conduce a la catedral de S.Juan, que se eleva, a la derecha, a la cima de una larga y elegante escalinata. De notar el campanario, que llega al punto más alto de Modica, casi 500 m. sobre el nivel del mar. La fachada, de dos órdenes, está enriquecida de dos parejas de columnas.
Edificio De Leva, a Modica Bassa, es uno de los más sugestivos edificios de la provincia y hóspeda hoy en día oficinas públicas y a menudo muestras de arte. La portalada, estupenda, de estilo arabe-normando (aquí también llamado estilo de los Chiaramonte).
Edificio Polara, situado a lado de la Catedral de S.Jorge, es una espléndida construcción de estilo barroco, introducida de una elegante escalinata. La fachada enteramente domina Modica Bassa y los sobrestantes montes. También aquí hay frecuentes muestras y exhibiciones, además de hospedar una permanente galería de arte.
