Teatro de Taormina

El teatro de Taormina es el segundo de los teatros clásicos de Sicilia en cuanto a tamaño, después del de Siracusa. Se sitúa en la parte más alta de Taormina bajo el monte Tauro que da nombre a la villa.

Teatro de Taormina

El teatro se construyó al puro estilo griego aprovechando la geografía cuneiforme de la colina. Incluso hay peldaños de las escalinatas pulidos directamente sobre la roca. La vista desde las gradas permite una panorámica hacia la bahía de Naxos y el Etna al fondo.

A pesar de que el origen del teatro es helenístico, pues así lo demuestran algunas inscripciones grabadas en la piedra recordando a Hierón II, su apariencia actual se corresponde con las modificaciones y ampliaciones realizadas en épocas imperiales romanas, sobre todo lo que tiene que ver con la estructura de la escena. La cavea o gradas del teatro de Taormina tienen un diámetro de 109 m. construidas en ladrillo, están divididas en 9 cúneos, igual que el teatro griego de Siracusa.

La orquesta semicircular está ligeramente más baja que el escenario con dos salidas laterales para el coro, sobre estas se aposentaba el escenario con dos pisos, con tres salidas para actores en el primero y decorados con columnatas y un pórtico superior. Las paredes del fondo conservan nichos cuya decoración consistía en esculturas, así como columnas de mármol.

Teatro de Taormina

  Detrás de la escena se presienten los bastidores desde donde los actores accedian a la escena. Se sabe que en transformaciones posteriores en edad romana fue reconvertido en anfiteatro, arena para la organización de espectáculos de gladiadores pues se encuentran aún las estructuras del muro de protección de las gradas para la seguridad de los asistentes, así como la eliminación del desnivel entre la orquesta y el escenario.

Durante la década de los 90 el teatro fue restaurado y en actualidad se ofrecen conciertos estivales de música clásica, festivales y representaciones teatrales clásicas que demuestran la espectacular acústica.