Corleone

Perseguida por la recurrente asociación con la mafia, Corleone intenta sacudirse del estigma de ser considerada la ficticia villa de origen de los mafiosos de la saga de Francis Ford Coppola.

Muchos turistas, únicamente acuden a Corleone para hacerse una foto a la entrada del pueblo junto al cartel de bienvenida, y sin más dar media vuelta. Otros, en cambio, buscan cual perros de caza, elementos que les sirvan para relacionar las calles por donde pasan, o las caras de los habitantes de Corleone, con las de los personajes de las películas. Decepcionados, se marchan, quizá engañados. Es por ello que hay que advertir que aquellos que pretendan evocar la ficción del cine en el pueblo de Corleone, no lograrán ninguna satisfacción.

Cartel de Corleone

Corleone es un pueblo de factura musulmana, rico en casas estrechas adosadas sobre callejuelas donde no existe una configuración urbanística lógica. Sin embargo, su origen ya data del neolítico, en el 6.000 a.C. Los yacimientos de la década de los 90 han abierto el debate, al hallarse restos de dataciones anteriores a los árabes, y se ha sugerido que Corleone pudiera ser la antigua Polis de Schera.

Lo indudable, es la presencia testimoniada de bizantinos, árabes y normandos que en el 1072 ocupan la ciudad. A medio camino de Palermo y Agrigento, Corleone fue muro de contención y sede de vigilancia en las diferentes guerras de los habitantes de Sicilia. Su puesto estratégico, en una cuenca, protegida por una minicordillera de rocas calcareas -de donde recibe su nombre (calcariniti glauconitiche corleonesi)-, ha dotado de importancia a Corleone a lo largo de los siglos.

Durante el siglo XX la pobreza a la que se veian abocados los habitantes de Corleone, eminentemente campesinos, derivó en una masiva emigración hacia América en general y Estados Unidos en particular.

Las rocas gemelas entre las que se encuentra el nucleo de Corleone permitieron que sobre la primera se alzase una torre de vigilancia sarracena, el castillo Soprano, y sobre la segunda, insertada en la ciudad, se edificase el castillo medieval de los Franciscanos. A los pies del castillo, la “Cascata delle Due Rocche” formado por el salto del torrente de San Leonardo, afluente del río Belice, que genera un lago natural circundado por restos de un acueducto posiblemente árabe.

Roca de Corleone

El Museo Civico Comprensoriale “Pippo Rizzo”, en el Palacio Provenzano presenta una exposición arqueológica sobre la ciudad. Entre las piezas más significativas está la “Pietra Miliare” que poseé la inscipción latina más antigua de Sicilia del 252 a.C. Además los restos de un mosaico romano de época imperial (I siglo d.C.), estatuas votivas pertenecientes al yacimiento de la Montaña Vieja, y piezas variadas y a menudo inconexas de diferentes épocas.

Corleone es considerada gracias a su enorme patrimonio eclesiástico, la ciudad de las cien iglesias, entre las que destacan el Convento de los Capuchinos, el Monasterio de san Salvatore, la Iglesia de San Agostino del siglo XIV, y la iglesia de San Doménico de 1547.

Incluso la Chiesa Madre, dedicada a San Martín, y construida en 1382, respeta el estilo musulmán en su imponente estructura. Ampliada en el siglo XV, y completada en el 1700 con su grande cúpula decorada con frescos, obra de Carmelo Sarpiatra ya en el XVIII.

Frescos de la Chiesa Madre de Corleone

Las afueras de Corleone sugieren paseos tranquilos por una naturaleza todavía virgen a los anhelos inmobiliarios de las grandes urbes sicilianas

Excursiones a Corleone