Hay libros que le llegan a uno distraídos, como si fuesen casualidades o corrientes de viento que los transportan hasta las manos de un lector.
Quizá por eso me resultó no haber advertido la publicación de ‘Cuaderno de Sicilia’ de Miguel Cortés Arrese, un viaje literario aporta mucho a los que deseen profundizar sobre la preciosa isla mediterránea.

Ya el título es un aviso a navegantes. No encontraremos una guía detallada de lugares para ver, ni una propuesta de las mejores actividades que hacer ni los platos sicilianos más suculentos. Y precisamente, en ese periplo -ora vertical ora horizontal- Miguel Cortés Arrese logra aportar algo en el conjunto de libros de Sicilia que merece la pena leer.
La primera búsqueda para paliar el desconocimiento de su autor me generó cierta angustia. El catedrático de Historia del Arte de la UCLM y experto en Bizancio y los visigodos había apenas fallecido en abril de 2025, y su Cuaderno siciliano se había publicado en 2023.

Leer una de sus últimas obras conociendo este hecho genera un valor sentimental añadido para aquellos que compartimos la pasión por Sicilia.
Gracias a un intenso trabajo de investigación y lectura, Miguel Cortés Arrese deshilacha briznas de la compleja Sicilia, invitando a que el lector ávido por conocer las impresiones de los viajeros, siga indagando por su cuenta.
Por sus poco más de 150 deambulan, además de los viajeros clásicos del Gran Tour, otros que siguieron esa estela de fascinación pisando la misma -a la vez diferente- Sicilia, como Josep Plá, Joachim Fest, Kaplan, Ibn Yubair, Lawrence Durrell, Bernard Berenson, el Bon Vivant francés Roger Peyrefitte, Oscar Wilde, Alejandro Dumas, Benjamín de Tudela o David Gilmour, autor de la biografía «El último gatopardo : vida de Giuseppe di Lampedusa»
De Palermo a Monreale, de Cefalú a Messina, girando hacia Catania con paradas en Taormina o la Riviera de los Cíclopes, y cerrando el libro en la mágica Siracusa, Miguel Cortés Arrese habla de historia, arte, cine, poesía o gastronomía, usando los cinco sentidos que emplearon otros viajeros que como él, quedaron cautivados por la Trinakria.
Incluso el lector descubre curiosidades como que Franco Zefirelli evocó la sala de Audiencias del Vaticano en el interior de la catedral de Monreale, en su film Hermano Sol, Hermana Luna. O que Luchino Visconti convirtió a los habitantes de Aci Trezza en actores en ‘La tierra tiembla (La terra trema)’ adaptación de la novela de Giovanni Verga I Malavoglia,

La lectura enamorará a los que ya están versados en Sicilia, y generará apetito e interés por la isla a aquellos que apenas la estén descubriendo. En ambos casos el placer de devorar a mordiscos el libro será pantagruélico.
Tras terminar su lectura uno solo puede lamentar no haber tenido la ocasión y suerte de entrevistarlo para hablar de nuestra Sicilia. Sit tibi terra levis.













